Evangelio de esta Semana (marzo 09)

lunes, Mar 09

Semana del 09 al 15 marzo 2020   LUNES 9 DE MARZO DE 2020.  SANTA FRANCISCA ROMANA | LUCAS 6. 36-38. 36 Sean misericordiosos, como el Padre de ustedes es […]

Semana del 09 al 15 marzo 2020

 

LUNES 9 DE MARZO DE 2020.  SANTA FRANCISCA ROMANA | LUCAS 6. 36-38.
36 Sean misericordiosos, como el Padre de ustedes es misericordioso. 37 No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados. 38 Den, y se les dará. Les volcarán sobre el regazo una buena medida, apretada, sacudida y desbordante. Porque la medida con que ustedes midan también se usará para ustedes».
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PISTAS PARA LA ORACIÓN: Recordemos aquellas veces en que no fuimos tan compasivos como queremos  que sean con nosotros … También aquellas veces en que juzgamos precipitadamente … cuando condenamos a alguien  … Traigamos a nuestra memoria aquellas personas a quienes nos cuesta perdonarles, recordemos sus nombres … traigamos a nuestra mente sus rostros.   … Le pedimos al Señor nos ayude para tener más compasión y perdonar más. … Recordemos de la vida de Jesús momentos de compasión … momentos en que perdonó … en que no condenó …   Terminamos nuestra oración con un Padre Nuestro y nos quedamos en la frase “perdónanos nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden”.  Gracias Señor por esta invitación a vivir más plenamente, perdonándonos, amándonos, gracias por ofrecernos la oportunidad de vivir en este, tu Reino, que seamos capaces de contagiar esta enseñanza tuya en nuestra familia y con nuestros amigos.

MARTES 10 DE MARZO DE 2020. SAN MACARIO | MATEO 23. 1-12
1 Entonces Jesús dijo a la multitud y a sus discípulos: 2 «Los escribas y fariseos ocupan la cátedra de Moisés; 3 ustedes hagan y cumplan todo lo que ellos les digan, pero no se guíen por sus obras, porque no hacen lo que dicen. 4 Atan pesadas cargas y las ponen sobre los hombros de los demás, mientras que ellos no quieren moverlas ni siquiera con el dedo. 5 Todo lo hacen para que los vean: agrandan las filacterias y alargan los flecos de sus mantos; 6 les gusta ocupar los primeros puestos en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas,  7 ser saludados en las plazas y oírse llamar «mi maestro» por la gente.  8 En cuanto a ustedes, no se hagan llamar «maestro», porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos. 9 A nadie en el mundo llamen «padre», porque no tienen sino uno, el Padre celestial. 10 No se dejen llamar tampoco «doctores», porque sólo tienen un Doctor, que es el Mesías. 11 El más grande entre ustedes será el que los sirva, 12 porque el que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado».
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PISTAS PARA LA ORACIÓN: ¿Y nosotros? … ¿En qué ocasiones hemos caído en lo mismo?… ¿Cuándo hemos predicado algo que no practicamos? … ¿Con quienes aparecemos como superiores y engrandecidos?  … Recorramos nuestro círculo de amigos … la familia … los compañeros de trabajo o estudio … ¿Es nuestra relación de hermanos para servir o de jerarquía? … ¿qué de lo que Jesús crítica a los fariseos se podría aplica a nosotros?  … ¿Cómo enmendar? … ¿Cómo eliminar el fariseo que solemos llevar en nuestro interior?

MIÉRCOLES 11 DE MARZO DE 2020. SAN EULOGIO | MATEO 20. 17-28
17 Cuando Jesús se dispuso a subir a Jerusalén, llevó consigo sólo a los Doce, y en el camino les dijo: 18 «Ahora subimos a Jerusalén, donde el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas. Ellos lo condenarán a muerte 19 y lo entregarán a los paganos para que sea maltratado, azotado y crucificado, pero al tercer día resucitará». 20 Entonces la madre de los hijos de Zebedeo se acercó a Jesús, junto con sus hijos, y se postró ante él para pedirle algo. 21 «¿Qué quieres?», le preguntó Jesús. Ella le dijo: «Manda que mis dos hijos se sienten en tu Reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda». 22 «No saben lo que piden», respondió Jesús. «¿Pueden beber el cáliz que yo beberé?». «Podemos», le respondieron. 23 «Está bien, les dijo Jesús, ustedes beberán mi cáliz. En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a mí concederlo, sino que esos puestos son para quienes se los ha destinado mi Padre».24 Al oír esto, los otros diez se indignaron contra los dos hermanos. 25 Pero Jesús los llamó y les dijo: «Ustedes saben que los jefes de las naciones dominan sobre ellas y los poderosos les hacen sentir su autoridad. 26 Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes; 27 y el que quiera ser el primero que se haga su esclavo: 28 como el Hijo del hombre, que no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud».
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PISTAS PARA LA ORACIÓN: ¿En qué ocasiones le hemos pedido a Jesús algo que es más para nuestro mayor beneficio que para el servicio? … ¿Qué anhelos en nuestra vida están orientados a servir a otros? … ¿Qué anhelos están orientados hacia nuestro propio bienestar solamente?  … ¿Cuáles de ellos significan pasar a llevar a otros? …  ¿En qué ocasiones nuestra  felicidad puede pasar por la infelicidad de otros?

JUEVES 12 DE MARZO DE 2020. SANTA NORMA | LUCAS 16. 19-31
  19 Había un hombre rico que se vestía de púrpura y lino finísimo y cada día hacía espléndidos banquetes. 20 A su puerta, cubierto de llagas, yacía un pobre llamado Lázaro, 21 que ansiaba saciarse con lo que caía de la mesa del rico; y hasta los perros iban a lamer sus llagas. 22 El pobre murió y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. El rico también murió y fue sepultado. 23 En la morada de los muertos, en medio de los tormentos, levantó los ojos y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro junto a él. 24 Entonces exclamó: «Padre Abraham, ten piedad de mí y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en el agua y refresque mi lengua, porque estas llamas me atormentan». 25 «Hijo mío, respondió Abraham, recuerda que has recibido tus bienes en vida y Lázaro, en cambio, recibió males; ahora él encuentra aquí su consuelo, y tú, el tormento. 26 Además, entre ustedes y nosotros se abre un gran abismo. De manera que los que quieren pasar de aquí hasta allí no pueden hacerlo, y tampoco se puede pasar de allí hasta aquí». 27 El rico contestó: «Te ruego entonces, padre, que envíes a Lázaro a la casa de mi padre, 28 porque tengo cinco hermanos: que él los prevenga, no sea que ellos también caigan en este lugar de tormento». 29 Abraham respondió: «Tienen a Moisés y a los Profetas; que los escuchen». 30 «No, padre Abraham, insistió el rico. Pero si alguno de los muertos va a verlos, se arrepentirán». 31 Abraham respondió: «Si no escuchan a Moisés y a los Profetas, aunque resucite alguno de entre los muertos, tampoco se convencerán»».
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PISTAS PARA LA ORACIÓN: Traigamos a nuestra oración los Lázaros  que conocemos, llenos de llagas y que la pasan muy mal.  Son  los “preferidos de Dios”.  Traigamos también a los ricos que, “dueños del mundo” la pasan bien. ¿Cómo acompañarlos hoy para ayudarles a qué sus vidas se impregnen de evangelio?  … ¿Cómo estar con los más pobres para que sean felices?  ¿Cómo ayudar a los más ricos para que compartiendo sus riquezas puedan estar junto al Padre cuando termine su paso por este mundo?  ¿Qué papel podemos  jugar nosotros  con ambos?  ¿Cómo podemos ser profetas ahora  y ayudar para evitar que más Lázaros sufran en esta vida y que más ricos, compartiendo sus riquezas no sufran en la vida eterna?

VIERNES 13 DE MARZO DE 2020. SAN RODRIGO | MATEO 21.  33-43.45-46
33 Escuchen otra parábola: Un hombre poseía una tierra y allí plantó una viña, la cercó, cavó un lagar y construyó una torre de vigilancia. Después la arrendó a unos viñadores y se fue al extranjero. 34 Cuando llegó el tiempo de la vendimia, envió a sus servidores para percibir los frutos. 35 Pero los viñadores se apoderaron de ellos, y a uno lo golpearon, a otro lo mataron y al tercero lo apedrearon. 36 El propietario volvió a enviar a otros servidores, en mayor número que los primeros, pero los trataron de la misma manera. 37 Finalmente, les envió a su propio hijo, pensando: «Respetarán a mi hijo». 38 Pero, al verlo, los viñadores se dijeron: «Este es el heredero: vamos a matarlo para quedarnos con su herencia». 39 Y apoderándose de él, lo arrojaron fuera de la viña y lo mataron. 40 Cuando vuelva el dueño, ¿qué les parece que hará con aquellos viñadores?». 41 Le respondieron: «Acabará con esos miserables y arrendará la viña a otros, que le entregarán el fruto a su debido tiempo». 42 Jesús agregó: «¿No han leído nunca en las Escrituras:  La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular: ¿esta es la obra del Señor, admirable a nuestros ojos? 43 Por eso les digo que el Reino de Dios les será quitado a ustedes, para ser entregado a un pueblo que le hará producir sus frutos». 44 . 45 Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír estas parábolas, comprendieron que se refería a ellos. 46 Entonces buscaron el modo de detenerlo, pero temían a la multitud, que lo consideraba un profeta.
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PISTAS PARA LA ORACIÓN: Contemplemos a quienes están a nuestro cuidado. Todos tenemos a alguien que de algún modo depende de nosotros, confía en nosotros, espera que nosotros le cuidemos. Están en nuestra familia, en nuestro círculo de amigos, en nuestro trabajo, en los estudios. …  ¿Quiénes son? … ¿Qué frutos espera el Señor de ellos? …  ¿Qué frutos se están produciendo en ellos? … ¿Cuándo hemos tenido la tentación de creer que esos frutos nos pertenecen? … ¿En qué momento nos hemos transformando en algunos aspectos gobernando sus vidas? … ¿Dirigiéndolos según nuestros principios o para nuestro  beneficio?  …  ¿Cómo eliminar ese  fariseo que suele aparecer en nuestro  interior?  

SÁBADO 14 DE MARZO DE 2020. SANTA MATILDE | LUCAS. 15.1-3. 11-32
1 Todos los publicanos y pecadores se acercaban a Jesús para escucharlo. 2 Los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: «Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos». 3 Jesús les dijo entonces esta parábola: «Un hombre tenía dos hijos. 12 El menor de ellos dijo a su padre: «Padre, dame la parte de herencia que me corresponde». Y el padre les repartió sus bienes. 13 Pocos días después, el hijo menor recogió todo lo que tenía y se fue a un país lejano, donde malgastó sus bienes en una vida licenciosa. 14 Ya había gastado todo, cuando sobrevino mucha miseria en aquel país, y comenzó a sufrir privaciones. 15 Entonces se puso al servicio de uno de los habitantes de esa región, que lo envió a su campo para cuidar cerdos. 16 Él hubiera deseado calmar su hambre con las bellotas que comían los cerdos, pero nadie se las daba. 17 Entonces recapacitó y dijo: «¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, y yo estoy aquí muriéndome de hambre! 18 Ahora mismo iré a la casa de mi padre y le diré: Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; 19 ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros». 20 Entonces partió y volvió a la casa de su padre. Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió profundamente; corrió a su encuentro, lo abrazó y lo besó. 21 El joven le dijo: «Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; no merezco ser llamado hijo tuyo». 22 Pero el padre dijo a sus servidores: «Traigan en seguida la mejor ropa y vístanlo, pónganle un anillo en el dedo y sandalias en los pies. 23 Traigan el ternero engordado y mátenlo. Comamos y festejemos, 24 porque mi hijo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y fue encontrado». Y comenzó la fiesta.  25 El hijo mayor estaba en el campo. Al volver, ya cerca de la casa, oyó la música y los coros que acompañaban la danza. 26 Y llamando a uno de los sirvientes, le preguntó qué significaba eso. 27 Él le respondió: «Tu hermano ha regresado, y tu padre hizo matar el ternero engordado, porque lo ha recobrado sano y salvo». 28 Él se enojó y no quiso entrar. Su padre salió para rogarle que entrara, 29 pero él le respondió: «Hace tantos años que te sirvo, sin haber desobedecido jamás ni una sola de tus órdenes, y nunca me diste un cabrito para hacer una fiesta con mis amigos. 30 ¡Y ahora que ese hijo tuyo ha vuelto, después de haber gastado tus bienes con mujeres, haces matar para él el ternero engordado!». 31 Pero el padre le dijo: «Hijo mío, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo. 32 Es justo que haya fiesta y alegría, porque tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado»».
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PISTAS PARA LA ORACIÓN: Tantas veces hemos leído y meditado esta parábola … En esta ocasión nos ponemos en el lugar del hijo mayor …  En nuestra vida, … ¿cuándo nos hemos sentido como el hijo mayor? … ¿en qué situaciones no entendemos que el Señor sea tan generoso con los que han pecado tanto? … ¿Quiénes son en nuestra vida como el hijo menor? … ¿Qué sentimos por ellos? … ¿Qué nos diría a nosotros Jesús ante estos sentimientos? … ¿Estamos  dispuestos a compartir la mesa con quienes aparecen como pecadores?

DOMINGO 15 DE MARZO DE 2020. TERCERO DE CUARESMA | JUAN 4.5-42
5 Llegó a una ciudad de Samaría llamada Sicar, cerca de las tierras que Jacob había dado a su hijo José. 6 Allí se encuentra el pozo de Jacob. Jesús, fatigado del camino, se había sentado junto al pozo. Era la hora del mediodía. 7 Una mujer de Samaría fue a sacar agua, y Jesús le dijo: «Dame de beber». 8 Sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar alimentos. 9 La samaritana le respondió: «¡Cómo! ¿Tú, que eres judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?». Los judíos, en efecto, no se trataban con los samaritanos. 10 Jesús le respondió: «Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice: «Dame de beber», tú misma se lo hubieras pedido,y él te habría dado agua viva». 11 «Señor, le dijo ella, no tienes nada para sacar el agua y el pozo es profundo. ¿De dónde sacas esa agua viva? 12 ¿Eres acaso más grande que nuestro padre Jacob, que nos ha dado este pozo, donde él bebió, lo mismo que sus hijos y sus animales?». 13 Jesús le respondió:  «El que beba de esta agua tendrá nuevamente sed, 14 pero el que beba del agua que yo le daré, nunca más volverá a tener sed. El agua que yo le daré se convertirá en él en manantial que brotará hasta la Vida eterna». 15 «Señor, le dijo la mujer, dame de esa agua para que no tenga más sed y no necesite venir hasta aquí a sacarla». 16 Jesús le respondió: «Ve, llama a tu marido y vuelve aquí». 17 La mujer respondió: «No tengo marido». Jesús continuó: «Tienes razón al decir que no tienes marido, 18 porque has tenido cinco y el que ahora tienes no es tu marido; en eso has dicho la verdad». 19 La mujer le dijo: «Señor, veo que eres un profeta. 20 Nuestros padres adoraron en esta montaña, y ustedes dicen que es en Jerusalén donde se debe adorar». 21 Jesús le respondió: «Créeme, mujer, llega la hora en que ni en esta montaña ni en Jerusalén se adorará al Padre. 22 Ustedes adoran lo que no conocen; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. 23 Pero la hora se acerca, y ya ha llegado, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque esos son los adoradores que quiere el Padre. 24 Dios es espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad». 25 La mujer le dijo: «Yo sé que el Mesías, llamado Cristo, debe venir. Cuando él venga, nos anunciará todo». 26 Jesús le respondió: «Soy yo, el que habla contigo». 27 En ese momento llegaron sus discípulos y quedaron sorprendidos al verlo hablar con una mujer. Sin embargo, ninguno le preguntó: «¿Qué quieres de ella?» o «¿Por qué hablas con ella?». 28 La mujer, dejando allí su cántaro, corrió a la ciudad y dijo a la gente: 29 «Vengan a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que hice. ¿No será el Mesías?». 30 Salieron entonces de la ciudad y fueron a su encuentro. 31 Mientras tanto, los discípulos le insistían a Jesús, diciendo: «Come, Maestro». 32 Pero él les dijo: «Yo tengo para comer un alimento que ustedes no conocen». 33 Los discípulos se preguntaban entre sí: «¿Alguien le habrá traído de comer?». 34 Jesús les respondió: «Mi comida es hacer la voluntad de aquel que me envió y llevar a cabo su obra. 35 Ustedes dicen que aún faltan cuatro meses para la cosecha. Pero yo les digo: Levanten los ojos y miren los campos: ya están madurando para la siega. 36 Ya el segador recibe su salario y recoge el grano para la Vida eterna; así el que siembra y el que cosecha comparten una misma alegría. 37 Porque en esto se cumple el proverbio: «Uno siembra y otro cosecha». 38 Yo los envié a cosechar adonde ustedes no han trabajado; otros han trabajado, y ustedes recogen el fruto de sus esfuerzos». 39 Muchos samaritanos de esa ciudad habían creído en él por la palabra de la mujer, que atestiguaba: «Me ha dicho todo lo que hice». 40 Por eso, cuando los samaritanos se acercaron a Jesús, le rogaban que se quedara con ellos, y él permaneció allí dos días. 41 Muchos más creyeron en él, a causa de su palabra. 42 Y decían a la mujer: «Ya no creemos por lo que tú has dicho; nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es verdaderamente el Salvador del mundo».
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PISTAS PARA LA ORACIÓN: Jesús le enseña a la samaritana que para adorar no es necesario acudir a los lugares de culto. « los que de veras adoran al Padre lo harán de un modo verdadero, conforme al Espíritu de Dios » … ¿dónde está el espíritu de Dios? … ¿no lo encontramos en las obras de justicia y de amor, más que en ritos o prácticas? …. ¿Qué tipo de culto le damos nosotros a Dios? …  ¿«Conforme al Espíritu»? … ¿Vemos el templo como un valor absoluto, o reconocemos que Dios habita, en nuestro entorno … sobre todo, … en los más frágiles, … en la justicia y … en el amor?  ¿Cómo es realidad en mi sentir que podemos encontrar a Dios en todas las cosas, en todos los lugares y especialmente en todas las personas? … Busco a Dios allí … en ellos … en esos templos vivientes … y lo adoro en ellos. Alabado seas, Señor.

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